Psicoterapia de Pareja
La parejas pasan por diferentes tipos de situaciones durante su convivencia, y algunas de ellas pueden generar serias dificultades. Estoy especializado en atender este tipo de situaciones.
Lo habitual es que en función del momento por el que pase la pareja y/o la familia (el ciclo vital) surjan un tipo de dificultades u otras. Es diferente ser una pareja que está empezando su relación o una que ya lleve muchos años casada y tenga hijos e hijas. Lo que se identifica como crisis matrimonial o de pareja pueden ser dificultades en el diálogo y la comunicación, discusiones mal resueltas, insultos, enfriamiento de la relación, desamor, celos, infidelidades, falta de relaciones sexuales, diferencias en cuanto a la crianza de los y las hijas. A veces se llega a contemplar la posibilidad del divorcio.
En la Psicoterapia, las parejas o familias y los psicoterapeutas nos reunimos y exploramos las relaciones de pareja o familia, escuchando a todas las partes, y respetando las distintas opiniones.
Buscamos cambios por parte de todos en la comunicación, en lo que se dice y cómo se dice, en cómo se perciben las situaciones y cómo se actúa. Se logra mejorar el bienestar emocional de la pareja o de la familia cuando todos se comprometen en el cambio y lo ponen en marcha.
Lo habitual es tener unas primeras sesiones exploratorias (entre tres y cuatro), en las que vamos conociendo a la pareja o familia, hablando sobre cómo ve cada uno la situación en casa, hechos del pasado que ayuden a entenderla, cómo se sienten, cómo se ven hacia el futuro, qué les gustaría que cambiase.
A partir de entonces se llega a un acuerdo entre todos sobre qué se quiere trabajar y se solicita un compromiso por todos para esforzarse en facilitar los cambios.
Las siguientes sesiones se trabaja en esa dirección, sugiriendo cambios, comprobando los efectos. Se refuerza lo que sirve, y se intentan evitar las formas de comunicarse o comportarse que no dan buen resultado.
Las sesiones se suelen llevar a cabo cada quince días, generalmente. A veces se solicita que vengan todos los miembros de la familia, a veces la pareja o individualmente, e incluso otras veces se puede solicitar que acudan otras personas significativas, como abuelos u otros familiares.
El número total de sesiones puede ser de unas diez sesiones, si la pareja ya se encuentra en condiciones de afrontar los retos que suponen los cambios y hay mejora en el bienestar de ambos. Otras parejas pueden requerir un número algo mayor de sesiones.