Psicoterapia de Familia

En la psicoterapia con familias os ayudo en diferentes tipos de situaciones, que afectan generalmente a las relaciones entre el padre, la madre, los y las hijas. También pueden afectar a otros miembros de la familia extensa (abuelos y abuelas, tíos y tías, etc.) u otras personas.

Los problemas, las crisis, suelen estar relacionados muchas veces con el cambio en las fases de la vida familiar (ciclo vital), como el nacimiento de los hijos, la escolarización, la adolescencia, la marcha de los hijos adultos, el nido vacío y la soledad, la jubilación. Por ejemplo, en la adolescencia suelen ser cuestiones como los estudios, los problemas de convivencia, la desobediencia, la falta de diálogo, tensión, enfrentamiento, tristeza, aislamiento, así como lo que se llama violencia filio-parental (VFP – gritos, insultos, agresiones, robos de las y los menores) y las dinámicas de resistencia y rechazo filioparental (DRRFP – pueden ser rechazos justificados y rechazos injustificados o alienación parental). He publicado varios artículos científicos y capítulos en libros sobre estos temas.

En la psicoterapia, las familias y los psicoterapeutas nos reunimos y exploramos las relaciones familiares, escuchando a todas las partes, y respetando las distintas opiniones. Buscamos cambios por parte de todos en la manera en la que nos comunicamos, en lo que decimos, cómo lo decimos, en cómo vemos las situaciones y cómo actuamos. Logramos mejorar el bienestar emocional de la familia cuando todos se comprometen en el cambio y lo ponen en marcha.

Lo habitual es tener unas primeras sesiones exploratorias (entre tres y cuatro), en las que voy conociendo a la familia, hablando sobre cómo ve cada uno la situación en casa, hechos del pasado que ayuden a entenderla, cómo se sienten, cómo se ven hacia el futuro, qué les gustaría que cambiase.

A partir de entonces se llega a un acuerdo entre todos sobre qué se quiere trabajar y se solicita un compromiso por todos para esforzarse en facilitar los cambios.

Las siguientes sesiones se trabaja en esa dirección, sugiriendo cambios, comprobando los efectos. Se refuerza lo que sirve, y se intentan evitar las formas de comunicarse o comportarse que no dan buen resultado.

Las sesiones se suelen llevar a cabo cada quince días, generalmente. A veces se solicita que vengan todos los miembros de la familia, a veces la pareja o individualmente, e incluso otras veces se puede solicitar que acudan otras personas significativas, como abuelos u otros familiares.

El número total de sesiones puede ser de unas diez sesiones, si la familia ya se encuentra en condiciones de afrontar los retos que suponen los cambios y hay mejora en el bienestar de todos. Otras familias pueden requerir un número algo mayor de sesiones.